Una de las disciplinas más fascinantes y exigentes hoy en día es sin duda el triatlón, que parece tener una historia joven y protagonizada por valientes y disciplinados deportistas que no se conforman con poco precisamente. Esta es la historia del mas joven en Latinoamerica en terminar un Ironman.

 

Si Marcos Ottenshimer hubiera tenido 16 años hoy, lo más probable es que sería uno de los deportistas más célebres del mundo. A los 16 años completó un Ironman, la persona más joven al menos en latinoamerica en terminar esta carrera (y con un notable resultado) y quién sabe si también en el mundo, considerando que  en realidad solo pueden inscribirse personas que tengan sobre 18 años. Pero por alguna razón, en aquellos incipientes años del Ironman, Marcos logró, mediante autorización de su padre y una curiosa excepción, inscribirse en el Ironman de Brasil y terminarlo. 

 

Marcos es argentino y aunque está radicado en Chile junto a su familia, creció en San Juan. No era extraño que su padre quisiera que fuera un grande si él mismo fue un destacado jugador de River y Atlanta… Fue así como su padre, Alberto Ottenhsimer, un futbolista profesional, quería que su hijo también jugara fútbol, pero se enamoró de otro deporte, la natación. A los 2 años su progenitor lo dejó en la parte honda de una piscina para que aprendiera a flotar. Toda su familia gritaba desesperada, relata Marcos, sobre todo su madre, pero de alguna forma llegó hasta la orilla. A los 4 años comenzó a coleccionar medallas, ganando 50 metros mariposa en 58 segundos. Y de ahí en adelante, se convirtió sin darse cuenta en un prodigioso nadador, que pronto estaba en las grandes ligas, compitiendo en alto rendimiento.

“Cuando tenía 15 años, sufrí un impasse muy duro, y fue que se cerró la piscina de San Juan y ese año no teníamos donde nadar. Tenía que viajar dos horas en bus dos veces a la semana para mantener la natación, pero ese año, comencé a entrenar con el equipo de triatlón que iba a correr su primer Ironman. Entonces me uní a ese grupo, comencé a correr todos los días, a pedalear todos los días, empecé a entrenar con ellos, duro y me hice de un gran grupo de amigos que hoy es mi grupo de amigos (todos en dirigencias, dueños de equipos o siguen compitiendo). Así relata Marcos su frenética y precoz llegada a una competencia que está prohibida para menores de edad, el Ironman.

“Recuerdo que tenía que hacer un buen tiempo en la natación para después poder hacer algo en la bicicleta y el trote. Me largo y veo que voy solo, pensé que era el último. Comienzo a nadar fuerte y veo un pelado, un señor viejo adelante. Lo alcancé, salí primero del agua y resultó ser el número uno del mundo y campeón de Hawai” relata Marcos, con emoción nostálgica. El recorrido en bici reconoce que fue completamente sufrido, pero divertido, ya que hasta un camionero le ofreció ayuda para llevarlo. Finalizó la bicicleta en el lugar 24  y se aventajó corriendo luego,  llegando en el lugar número 13 en la general, pero cayendo al suelo en la meta, desmayado. 

Amaneció al día siguiente en el hospital. Finalizó la carrera en 13 horas 10 minutos y perdió 10 kilos. De ahí en adelante ganó popularidad por ser el niño de 16 años que corrió un Ironman y recibió el sobrenombre “foca”, como el niño que se divierte nadando

Esa carrera fue el “impasse” como dice Ottenhsimer que le hizo dudar si dedicarse al triatlón o la natación. Así fue que comenzó a practicar ambas, compitiendo en Panamericanos y Suramericanos de triatlón, ganando este último en 1993, pero buscando una marca para los Juegos Olímpicos en natación como prioridad. Clasificó incluso al Ironman de Hawai pero aún no tenía la edad para poder correrla. Fue por eso que decidió concentrar sus esfuerzos en la natación y clasificar a JJ.OO. Atlanta ’96.

Marcos Ottenhsimer compitió en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 y consiguió llegar a semifinales. Pero luego de eso, no quiso nada más con el agua, según recuerda. Ahí comenzó su amor por el triatlón, que continúa hasta el día de hoy, aunque más como entrenador.

La otra gran virtud de este deportista y entrenador, es su habilidad por los estudios. Decidió estudiar medicina en Argentina, carrera que completó, sin embargo no quiso dedicar su vida a “la enfermedad y la muerte, sino a la vida” como lo describe él.  Le interesaba la deportología, pero en Argentina no estaba la especialidad. Así, mientras su entorno no lo podía creer, optó por cambiarse a Educación Física, carrera que finalizó rápido por haber convalidado varios ramos de medicina. Más tarde viajó a Alemania para hacer un postgrado en Fisiología del Ejercicio.

A esas alturas, entrenaba como seleccionado argentino de triatlón, disciplina que siguió practicando durante muchos años hasta que el rigor de ser director de carrera en la Universidad Andrés Bello en Chile, le obligó a bajar el tempo.

 Marcos Ottenhsimer es el director del Team RPM y es uno de los más respetados entrenadores de la disciplina, que enfatiza el conocimiento científico aplicado a los entrenamientos. De la misma manera es también el padre de una de las grandes promesas del triatlón en Chile. Sol, es su hija, tiene 9 años y tiene una colección de 276 medallas que acumula desde que comenzó a competir, a los 4 años. Es una aparentemente frágil y dulce niña, que puede correr, nadar y pedalear mucho más que cualquier adulto en Chile. Quiere ser la sucesora de Bárbara Riveros, quien es además su amiga y le ha prometido esperarla para alguna ve competir juntas en las Olimpíadas.

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Todo un ejemplo de familia deportiva, que muchas otras que asisten al grupo de entrenamiento, también pueden intentar conseguir.

 

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