Me decidí a escribir una anticolumna sobre ultra trail. Básicamente porque nunca me he atrevido, menos me he preparado, pero siempre lo he tenido en la mira, tal como ocurrió con la idea de correr un maratón de 42.195 mts que tuve desde que comencé a trotar a los 13 años.  No tengo nada de experiencia en esto, pero lo quiero, y tal como ya me adentré en el mundo maratoniano, sé que el trail me llama.

Admiro a cada corredor de montaña, a todos ustedes que con una fuerza impresionante, desafían la altura, las rocas, los riscos, el barro y cualquier cosa que se les cruce por delante. Porque debo confesar que cuando me aventuré en una carrera de trail el año pasado, descubrí el nuevo mundo de las alturas, como si subiera un cerro por primera vez. Es raro, porque me gusta mucho el trekking, pero esto era distinto. Era uno sintiéndose más fuerte que el suelo, ganándole a cada metro de ascenso, una lucha victoriosa y llena de adrenalina. Muy distinto al asfalto sin duda. Aunque por otro lado, me sentí completamente amateur otra vez, yendo a un ritmo mucho más lento que la mayoría, mientras mi pulso se disparaba más que en las series en plano. Uff, ¡casi se me sale el corazón! Pero en la segunda mitad o un poco más, vinieron más bajadas que subidas y sentía el premio del esfuerzo, incluso antes de llegar a la meta. Una experiencia que en ese momento decidí que quería repetir.

Pero como soy porfiá no solo pensé que quería repetir un 10k en cerro, sino por supuesto algún día hacer mucho más que eso, hasta llegar al ultra. Digamos, siendo bien honesta, que ese sueño en este momento está a años luz de mi estado físico actual, y eso que estoy entrenando para un 42k en octubre. Lo veo difícil y lejano, pero no imposible. Así que de a poco comenzaré a tomar los consejos que he leído de expertos en el tema.

 Entre los tips, se recomienda tener al menos unos 3 años entrenando entre 80 y 100k semanales.  Otros sugieren llevar un buen tiempo conociendo los cerros caminando. Otros más talentosos aseguran que todo está en las ganas, aunque ahí no estoy de acuerdo, porque ganas me sobran, pero estoy con bastantes temores en dos sentidos: rendimiento (que incluye también las lesiones que son muchas mas en trail que asfalto) y los riesgos de la montaña. Creo que es difícil olvidar a los dos chicos que fallecieron en The Northface Endurance Challenge el año pasado. Claro que eran espectadores, pero justamente ahí está el riesgo, en la falta de experiencia. Aunque al mismo tiempo, y creo que en esto varios estarán de acuerdo, hay algo de ese peligro que se vuelve atractivo y adrenalínico. Es la sorpresa de cada metro por delante y la maravillas que la naturaleza te va enseñando, junto a la sensación sublime de deslizarse por la irregular superficie, con una cierta incertidumbre de quién ganará, tú o la montaña.

Pero, como mencioné al principio, no sé mucho de esto, solo son mis intuiciones de un atractivo, alto y bello desafío que espero poder llevar a cabo en un futuro no muy lejano. No sé qué distancia podría completar, pero siempre es lindo sumar, así que espero poder al menos hacer un 50K en trail. 

Y si eres de los que ya llevan tiempo corriendo en cerros, ¡acepto feliz tus consejos!

 

 

Rocking & Running

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