Pasión de Vikinga

Mi historia en zapatillas

 

Es divertido ver cómo crece el interés por el running, pero también cómo las personas que corren están cada vez más equipadas, con indumentarias francamente impresionantes. En lo personal he sido siempre descomplicada, a veces incluso, demasiado. Aquí va mi historia en zapatillas:

Mucho antes del boom del running, por allá por los noventas, cuando era una colegiala de jumper y  los complejos comenzaron a inundar mi cabeza, descubrí que podía hacer algo más que las inútiles dietas para sentirme conforme con mi adolescente existencia. Mis compañeras hacían todas lo mismo para verse bien, iban al gimnasio y se compraban ropa de marca en los flamantes malls, quizás no tan distinto a la realidad de hoy. Pero, además de no tener recursos para pagar un gimnasio, tampoco me parecía algo interesante, más bien encontraba que era el templo de la vanidad y de los exhibicionistas. Entonces, ya que ni por acceso ni por gusto iría a un gimnasio, decidí seguir el ejemplo de mi mamá, a quien veía de vez en cuando salir a trotar. Lo hizo incluso cuando estaba embarazada de mi hermano, esperando acelerar el parto. La encontraba de lo más cool.

Los deportes en equipo y con balón fueron siempre algo que odié. No por las disciplinas en sí, sino por el trauma de ser siempre discriminada como la última que escogían los capitanes de equipos. En otras palabras, era tan mala, que me convertí en un cacho. Así, a los 13 años comencé a trotar. El calzado eran unas zapatillas North Star, las mismas que usaba en educación física en el colegio, duras como el caucho, pero ese nunca fue un problema, no conocía otra cosa.  Eran 15 o 20 minutitos que me tomaba unas tres veces a la semana, que fui aumentando de a poco con el paso de los años. Mi meta en cada salida era no detenerme, aunque el ritmo quizás no era el más rápido. A veces venían calambres en el abdomen, pero puedo decir que nunca paré por un malestar.

 Tengo la sensación de no haber dejado de correr nunca. Puede que por algunas semanas, o por circunstancias de salud o viaje, pero ha sido una constante en mi vida. El running se convirtió con el tiempo en algo muy distinto a un método para mantener el peso. Descubrí que se volvió algo esencial en mi rutina para poder funcionar, tanto como el café y la ducha en la mañana. Me mantiene equilibrada, aclara mis pensamientos, me libera de tensiones, me carga de energía, mejora mi metabolismo, me ayuda a pensar positivo y sentir bien.

 Pero desde unos 10 años atrás que a todo eso se agregó un factor adicional: Correr no solo por rutina sino por objetivos. Había pensado desde pequeña en la inalcanzable idea de completar un maratón, así como también soñaba con subir el Everest o cruzar el país en bicicleta. Las dos últimas están un poco más lejos de mis posibilidades, porque requieren de una preparación, recursos, tiempo e indumentaria bastante más contundentes. Pero atreverme a correr los 42K por primera vez, emergió como algo accesible, a la vez que en Chile el running se estaba volviendo más popular. Como nunca fui deportista de verdad, jamás entrené en un equipo sino siempre completamente sola, no pensé que era posible, pero pronto cambiaría de parecer.

 Poco después del terremoto del 2010, decidí comenzar a prepararme para hacer un maratón. En la versión de Santiago, hice mis primeros 21k en abril y me inscribía para correr el Maratón Costa Pacífico en diciembre, una carrera que no es cíclica, sino lineal, con largada en Puchuncaví, cerca de Maintencillo y la meta en Reñaca. Una ruta poco amable para ser escogida como la primera, ya que el camino es cross-country, con muchas subidas y pendientes. Llevé una botella de Cachantún y dos Hobby. No conocía los geles ni sabía lo que convenía más comer durante la carrera. Llevaba un incómodo banano de playa que saltaba y golpeaba mis caderas, porque la banda no era elástica. El resultado fue algunas heridas de roce.

 Ese fue el primer momento en que las zapatillas se convirtieron en un tema para mi. Usé unas Reebok con las que me hice “pebre” mis rodillas y pies. No tenían la tecnología para soportar una runner debutante en fondo por 5 horas, claramente.

 No puedo explicar el dolor en cada parte del cuerpo, incluso en músculos que no sabía que existían. Llegué llorando a la meta, entre la emoción, el cansancio y el malestar de mi tren inferior. En los últimos kilómetros, pensaba que no lo repetiría nunca más, pero bastó con cruzar la meta para saber que lo quería repetir, a pesar de que tardé un mes en volver a correr, por lo molida que quedé.

 Comencé a probar distintas zapatillas, hasta que descubrí las que no me causaban  malestar en las distancias largas. Eran los nuevos modelos de running de Skechers, que más tarde sacó la división Performance, dirigida a corredores.  Probé entremedio modelos de Nike, pero me causaban heridas,  así que decidí usar solamente Skechers. En este momento uso, y recomiendo las GoRun 4, que es un modelo liviano, ligero, de horma ancha adelante y que no importa cuántos kilómetros le meta, siguen siendo fieles. Las Go Meb, inspiradas en el atleta norteamericano que las usa, son una gran opción para los que quieren mejorar sus tiempos, con un modelo más ligero. 

 Lo importante es sentir que tienes tu pie en la zapatilla correcta. Hice otros 6 maratones después y no pretendo parar. Incluso me encantaría ser la más anciana en completar un 42k el 2050.

 

Lo bueno, lo malo y lo feo del #MDS2016

 Ayer se realizó la versión 2016 de la Maratón de Santiago, la fiesta deportiva más grande que tenemos en Chile. Un día frío, el más helado desde que la organización actual se adjudicó los derechos en 2007 y, al menos para mí, no fue mejor respecto de los años anteriores.

He participado en todas las versiones desde el año 2010, es decir en los 7 últimos años, y sentí por primera vez que no se avanzó.

Independiente de que el lema haya sido inclusivo, con el hashtag #vamostodos, me quedé con la alegría cierta de cruzar la meta tras correr 42 kilómetros, pero por otro lado con algo de decepción.

 Llegué a eso de las 06.30 de la mañana para no estresar y tener tiempo suficiente para calentamiento, guardarropía, entre otras cosas. El kit lo retiré el día sábado, entusiasmada por el ánimo adrenalínico que se respira en la Estación Mapocho, a un día del gran desafío para los miles de deportistas chilenos que salimos al mismo tiempo a conquistar las calles. Abrí el kit de corredor y ahí venía como siempre el número dorsal, junto con un llavero Carrozzi, un par de cupones de descuento para comprar Gatorade en un supermercado específico y la polera. No es que me guste el cachureo, pero todos los años anteriores, se regaloneaba más al corredor, con productos de promoción como bloqueador y más descuentos.

La revista este año venía en papel de diario. Puede ser “ondero” quizás, pero pareciera más ahorrativo que lo que se ha entregado años anteriores, cuando hemos visto un librillo tipo revista en papel couché. ¿Será por razones ecológicas o reducción de costo? Me quedo con la duda. Esta vez, eché de menos más información en ese material entregado por la organización. Por ejemplo no había un mapa claro del lugar de partida y llegada con respecto a los puntos de encuentro, guardarropía,  sino solo sobre el circuito. Ya se han realizado 10 versiones con la actual organización y uno espera que se hayan resuelto mejor temas prácticos como estos.

En cuanto al recorrido, creo que de alguna manera se debe resolver la presencia de baños de forma más regular. Hay pasado el km 10 y luego hay que “aguantarse” hasta el 34 y ½, lo que equivale a más de dos horas corriendo para la mayoría, donde somos cada vez más mujeres, que no podemos pasar “por ahí”.

En cuanto a la música, creo que es tiempo de que no se subestime la presencia de bandas y dj’s en el circuito. Lo que se ofreció en el programa no se cumplió tal como se indicaba. Al menos nunca ví el tributo a Coldplay que se había prometido. ¿Se fueron a ver el concierto desde temprano?

Creo que la fiesta del maratón de Santiago se tiene que vivir en cada kilómetro y así se ha visto también que el apoyo del público ha ido creciendo con el pasar de lo años. Aún existen los amargados choferes que reclaman, pero eso sí, ya son pocos. La mayoría de la gente -y esto siento que es un gran avance- apoyó desde la mitad de un taco provocado por los cortes de calle, animando a los que íbamos pasando. Gracias a todos ellos, ¡nos hicieron sentir muy bien y nos impulsaron con energía!

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El día que las mujeres seremos más rápidas que los hombres

¿Es posible invertir la supremacía masculina en velocidad?

Siempre nos han enseñado que es duro ser mujer. No estoy tan de acuerdo, porque muchas veces es tanto o más duro ser hombre, pero como sea, estamos tapados de clichés sobre las diferencias de género.

 Aunque hay una  de esas diferencias, que ocurriría en unos 40 años más. El día en que las mujeres sean más rápidas que los hombres. Suena extraño, considerando que, por ejemplo en fondo, es decir en maratón, la mejor marca mundial es de 02:02 y en mujeres 02:15 horas. No es tanta diferencia considerando el tiempo total.  Y pareciera menos aún, cuando hablamos de los 100 metros plano, cuando lo que se intenta batir, son marcas de segundos o incluso centésimas de segundo. Actualmente, como sabrás, es Usain Bolt quien posee el récord mundial en esa distancia con 09:58 segundos, mientras que en mujeres es la norteamericana Florence Griffith-Joyner  con 10:49.  Menos de un segundo de diferencia.

Pero la idea de que las mujeres pueden llegar a superar a los hombres en velocidad lo plantean varios científicos que publicaron en la revista Nature, y es la probabilidad de que se invierta el sentido genético poniendo en entredicho la supremacía masculina en velocidad.

 Se habla de que en el año 2056, la mujer consiga correr los 100 metros mas rápido que el hombre. Ahora, no se trata de una gran ventaja, hablamos de una estimación  en torno a las 20 centésimas de segundo a favor de la carrera femenina, así las mujeres llegarían a correr los 100 metros plano en 8,7 segundos, por debajo de los 8,9 que llegaría a ser el récord de los hombres.

 Bueno, aún faltan unos 40 años para que una mujer lo consiga, una batalla que no me cabe duda las mujeres saldrán a pelear.

Alanis Morissette: runner y consejera

 ¿Pensaste en el último tiempo qué fue de Alanis Morissette? Además de la música en la que continúa activa, desde hace años que Alanis ha descubierto las bondades del deporte, en especial del  running. La cantante practicó desde pequeña natación,  más tarde kickboxing, capoeira, kitesurfing y un montón de otras actividades físicas. Pero tras dedicarse por harto tiempo al triatlón, en carreras más cortas, supo que debía en algún momento hacer un maratón. Y ya ha completado varios.

Alanis corredora

Hace algún tiempo habló sobre su pasión deportiva en una entrevista que ofreció la cantante a la revista Runners World, donde comentó cosas interesantes que extraemos a continuación:

“Correr me inspira para escribir canciones porque cuando entreno suelo escuchar música de estilos muy variados. Me siento como una tierra muy fértil así que lo que escucho cobra mucha importancia cuando voy rodando.”

 “Cuando era pequeña solía practicar deporte, pero nunca corría. Durante un par de años me enganché a nadar. El entrenamiento era muy intenso: siete días a la semana y lo hacía a las cinco de la mañana. ¡Dios mío!”

 “A veces correr es lo último que me apetece hacer, pero ato los cordones de mis zapatillas, me pongo un sujetador ajustado y salgo a la calle como un robot. Los primeros diez minutos son insoportables, pero esa sensación se me pasa pronto. “

 “Cuanto más larga sea la carrera, más importante es meterse después de la misma en un baño de agua helada. No es agradable, pero te acabas acostumbrando...”

  “Toda mi vida he luchado para aguantar bien los altibajos y los picos de depresión o de alegría. Pero al convertirme en corredora he conseguido que sea imposible que me deprima. Si algo me está afectando mucho a nivel emocional, simplemente salgo a correr y de repente me calmo y sé que volveré a casa viéndolo todo más claro.”

 

Alanis Consejera

El aspecto anímico y espiritual, es sin duda algo que ha estado presente ya desde sus años más fogueados en los 90.  Al terminar la gira de Jagged little pill, Alanis pasó seis semanas en la India que le acercaron al mundo de la meditación y el yoga. Denominó a esta aventura "El viaje de la diosa" y marcó su forma de enfrentarse a la vida. Esta filosofía se refleja en su página web, donde habla de salud, espiritualidad y psicología. También sube audios que llama Conversaciones con Morissette, donde habla con psicoterapeutas sobre temas como el "desacoplamiento consciente" o la "conexión interior". Ya en 1999 apuntaba a asuntos espirituales cuando interpretó nada menos que a Dios en la película del cineasta indie Kevin Smith, Dogma. Alanis Morrissette también está abriéndose un espacio, ofreciendo sus servicios de terapeuta o consejera, tal como ya lo hicieran el músico Ozzy Osbourne en Rolling Stone o la mediática Kris Jenner (madre del clan Kardashian) en Life and style.

“Ask  Alanis” es la nueva columna de consejos que la cantante Alanis Morissette tiene en el prestigioso periódico The Guardian. A pesar de que durante años fue símbolo de la ira juvenil, aconsejar a los demás no es algo nuevo para Alanis, que desde pequeña tomó el rol de terapeuta y pacificadora de la familia. "Creo que es porque tenía esa combinación de intuición y empatía", explica a The Guardian. Sufrir periodos de depresión y ataques de anorexia y bulimia durante la adolescencia le hizo ser consciente de lo importante que es ayudar a los más vulnerables.

Dos facetas interesantes, que dan cuenta de la evolución de la enfadada Alanis Morrissette de “You Oughta Know”

 

 

Las carreras a pie más largas del mundo

En la historia se han visto varias carreras extremas. Los griegos nos dieron la base del atletismo e instalaron en nuestra cultura moderna el concepto de “maratón”, mientras cada vez se realizan más carreras de distancias  gigantescas.

 En 1983, un granjero australiano llamado Cliff Young insistió en correr la primera edición de una ultramaratón, con ropa corriente y zapatillas de goma. Todos pensaban que se había vuelto loco, pero lo que nadie esperaba es que ganara, completando 875 kilómetros, la distancia entre Sidney y Melbourne en 5 días y 15 horas, con 61 años de edad.

 

Hay un finlandés, que hizo un admirable desafío de los 5000 kilómetros, considerándose por muchos como quién ha realizado la mayor carrera en los últimos tiempos. Pero en realidad fueron “solo” 4.989 km, pero completando un total de 5.649 vueltas a un pequeño circuito de Queens (Nueva York), finalizando tras correr 18 horas al día en un tiempo récord de 40 días, 9 horas 6 minutos y 21 segundos. Debe haber terminado mareado el hombre.

 

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Rocking & Running

Blog creado por una runner y melómana, con el afán de compartir el deporte y la música y generar un punto de encuentro entre runners amateur, soñadores que cada día quieren ser más profesionales y los que aman la música.

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