Pasión de Vikinga

Subiendo mi propia vara

Veo el cartel que indica kilómetro  42, faltan 195 metros para pasar la meta del maratón. Duelen los huesos, duele el empeine por la pisada cansada, duele el roce del cinturón de velcro , duelen los muslos, los hombros por bracear cuatro horas… y… creo que no duele nada más porque ya estoy a punto de llegar y lo demás da lo mismo. Escucho algunos niños y personas que alientan, algunos logran leer las pequeñas letras de mi apellido en el número dorsal y me animan a llegar… ¡Ya no queda nada! Y llego, freno con cuidado, recibo una medalla, agua, isotónica, uvas, más agua, más frutas. Veo por donde salir. Quiero encontrarme con mi familia, que me feliciten y que me abracen. Como si se tratara de un momento simbólico de la vida misma, correr, disfrutar, sufrir, para luego sentirse amada. Bueno, quizás esa dulce recompensa sea el motivo por el cual una se prepara  tantos meses y tantas horas. Un letrero de apoyo hecho por mi hija de 5 años, con un reloj y un corazón dentro, que según ella representa el tiempo que corre y su amor que me acompaña. O el abrazo orgulloso de mi marido que me recibe al llegar. Así es como uno se propone repetir esta hazaña una y otra vez. 

Terminé mi sexta maratón, con ese bichito tan propio de nuestra raza humana, de querer algo más. Pucón 2016. ¿Vacaciones con los pies en arena negra? Se preguntaría cualquiera. Puede ser, pero como premio, después de finalizar un medio Ironman,. Otra imagen de ficción para los menos enterados, pero un desafío de proporciones para quienes corremos. Es estar un poco loca, es cierto.  Puede ser una jornada laboral en competencia, o prepararme y lograrlo en menos horas. Este triatlón comienza con 1,9 kilómetros de natación, seguido por 90 km de ciclismo y luego 21,1 km corriendo. Es recorrer  113 kilómetros o 70.3 millas.

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Correr cuando no tienes ganas

Suena Foo Fighters de fondo con “Monkey Wrench” y un curioso impulso eléctrico activa mis desganados músculos para comenzar la ruta. Hoy no es de esos días en que uno se levanta y se pone las zapatillas de primera. Hay un diálogo interno, con excusas ridículas: “No pasa nada si no corro hoy” y luego la réplica “¡No puedo ser tan floja!”. ¿Te suena?

Bueno, me pasa la mayoría de las veces para ser sincera.  Así que hoy necesito de estímulos musicales para incentivar mi rutina.

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Rocking & Running

Blog creado por una runner y melómana, con el afán de compartir el deporte y la música y generar un punto de encuentro entre runners amateur, soñadores que cada día quieren ser más profesionales y los que aman la música.

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