El MP3 se acabó. A fines de abril, se dejaron de tramitar las licencias de uso en el Instituto Fraunhofer IIS, los responsables de los derechos de este formato. Esto significa que está técnicamente muerto y aunque se seguirá usando mucho tiempo a nivel de usuario, ya no se podrán encontrar en el mercado nuevos reproductores, ni se lanzarán nuevos productos compatibles con MP3.

En los 24 años que duró el MP3 cambiaron muchas cosas; la forma en que escuchamos música, la rapidez con que se duplica y reproduce; ha cambiado la forma en la que escuchamos, compramos e intercambiamos música. En realidad cambió para siempre el paradigma del consumo musical.

El Instituto Fraunhofer IIS justifica la muerte del MP3, asegurando que existen actualmente otros formatos más eficaces en comprimir el audio sin pérdida de calidad. 

El formato MP3 comenzó a desarrollarse en los años 80 por un grupo de investigadores alemanes que buscaban una manera de reducir el tamaño de la música almacenada en CDs, sin pérdida de calidad, lo que lograron en esos años, consiguiendo que 10 o 12 canciones ocuparan cerca de 700 MB de almacenamiento.

En 1995 se estandarizó y se usó por primera vez la extensión .MP3 para diferenciar los ficheros musicales codificados con este algoritmo.

Gracias a su capacidad para reducir los archivos musicales 10 o 15 veces su tamaño con escasa pérdida de calidad, el formato MP3 fue elegido por las primeras redes de intercambio P2P, Napster y AudioGalaxy, para intercambiar ficheros musicales. La piratería hizo el resto. Y se convirtió en un formato al alcance de todo el mundo, cuyos dispositivos llegaron a ser diminutos, almacenando cantidades que en décadas anteriores no se podía ni sospechar.

Y aquí estamos, dando otra vez vuelta la página. R.I.P MP3.  Pero no hay nada que temer, porque las plataformas de iTunes, Apple Music, Spotify, SoundHound y Tidal, utilizan un formato de compresión distinto y el MP3 es apenas usado por servicios de almacenamiento como 4shared.