Comer grasa y perder peso, es la nueva tendencia nutricional que revoluciona lo que entendemos por salud. Hasta hace muy poco, las grasas han sido las villanas en la lucha por un peso saludable y en general una buena salud cardiaca. Las grasas tienen más del doble de las calorías que tienen los carbohidratos o las proteínas: tienen 9 calorías por gramo, mientras los carbohidratos o las proteínas tienen en promedio 4. Entonces la lógica que los nutricionistas han planteado, como un gran paradigma del último medio siglo, es que debemos consumir una dieta que contenga menos calorías, como un indicador primordial para controlar el peso, por lo tanto se han apuntado las grasas como las villanas de nuestra salud, las que engordan y las que nos causan enfermedades cardiacas.

Pero lo curioso es que la salud no ha mejorado en lo absoluto en las últimas décadas, al contrario, estamos en una sociedad que está más enferma que nunca. En 50 años, ha aumentado en un 1000% la diabetes en Estados Unidos y se proyecta que si la alimentación sigue tal cual como hoy, 1 de cada 2 en ese país padecerían la enfermedad para el 2050.

Comer grasas y bajar de peso

Son varios los estudios que apuntan hacia un cambio de paradigma nutricional, incluyendo el libro “Come grasa y adelgaza”, del Dr norteamericano Mark Hyman, que sostiene que las grasas por si solas no son las que nos hacen engordar, sino en complemento con los azúcares. Si comemos grasas correctamente, el organismo no logra acumular grasa, sino simplemente elimina lo que no necesitamos, y de pasada nos mejora el ánimo, la piel, el apetito sexual, ayuda a prevenir el cáncer y frenar la demencia, además de un innumerable listado de beneficios para la salud. Es un punto de vista completamente revolucionario, que se opone a la idea de que todas las grasas engordan. No es que las grasas engorden, sino es cómo las comemos. En el libro que menciono (y que recomiendo) se especifican numerosas recetas para poder combinar correctamente las grasas, mejorando la sensación de saciedad, eliminando la sensación de voracidad que nos deja el consumo del azúcar, que a todo esto es el verdadero villano.

La famosa pirámide alimenticia que lleva a la base una enorme cantidad de carbohidratos y encima pocas grasas, va totalmente en contra de lo que hoy ya se está instalando como una nueva verdad entre los expertos.

La clave está en el diagrama que te mostramos acontiuación que explica lo que requieren las grasas para ser almacenadas. La función principal de los triacilglicéridos es almacenar energía química. Si la demanda energética de los seres vivos es tal que se consumen más nutrientes ricos en energía que los necesarios para el proceso metabólico, gran parte de este exceso de energía se almacena en los enlaces de las moléculas de triacilglicéridos localizadas dentro de células especializadas en el almacenamiento de grasa, que se denominan células adiposas. Si no hay cantidad suficiente de carbohidratos para el metabolismo, se degradan los triacilglicéridos para utilizarse como fuente de energía:

 

En un estudio encargado por una institución dependiente del gobierno de Estados Unidos y publicado en Annals of Internal Medicine se constata que las grasas son buenas. Las personas que evitan el abuso de carbohidratos y comen grasa no solo pierden más peso, sino que tienen menos riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.

A 150 personas, todas muy distintas entre si,, se le asignó durante un año un tipo de dieta que regulaba la cantidad de carbohidratos o de grasas ingeridas, pero nunca el contenido calórico total absorbido.

Tras un año de estudio y con este nuevo enfoque, los resultados fueron reveladores: los participantes que siguieron una dieta baja en hidratos de carbono perdieron en promedio 3,6 kilos más que aquellos que se vieron obligados a prescindir de la grasa. Y lo más importante: los que abandonaron la grasa sí que adelgazaron, pero a costa de una mayor pérdida de masa muscular, no de tejido adiposo.

Conocer las grasas

Lo importante es saber reconocer los tipos de grasa que existen, que son las grasas monoinsaturadas, poliinsaturadas, saturadas y trans y combinarlas correctamente.

Grasas Insaturadas:

Pueden ser monoinsaturadas como el aceite de oliva y de canola, o poliinsaturadas que abarcan aceite de girasol, maíz y soya. Su consumo regular es indispensable para un buen funcionamiento de nuestro organismo.

Grasas Saturadas:

Primero están las saturadas, que hay que consumir con moderación porque aumenta los niveles de colesterol. Está presente en las carnes rojas, embutidos, leche y quesos.  Y las grasas trans son grasas perjudiciales que se forman cuando el aceite vegetal se endurece en un proceso llamado hidrogenación.

 Las grasas hidrogenadas o "grasas trans", a menudo se utilizan para conservar algunos alimentos frescos por mucho tiempo. Están en las frituras, snacks, productos horneados como galletas, bollos, etc. Estas son las grasas culpables de la mala fama de las grasas, ya que aumentan mucho más los niveles de colesterol así como los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.

 Queda claro entonces qué grasas nos conviene más comer, combinarlas con alimentos en lo posible en su estado más natural, incorporando muchas verduras y la diferencia es notable. El cuerpo comienza a eliminar las grasas que no necesita y a quemar las del cuerpo que están demás.

 

Rocking & Running

Blog creado por una runner y melómana, con el afán de compartir el deporte y la música y generar un punto de encuentro entre runners amateur, soñadores que cada día quieren ser más profesionales y los que aman la música.

Contacto