Siempre es bueno compartir experiencias con tal de que todos sumemos un gramo más de conocimiento con respecto a las complejidades del trote. Claro, trotar, o correr, según sea tu ambición, no es el problema si estás con el cuerpo descansado y bien nutrido. Pero un detalle puede causarte los calambres y retorcijones más insoportables que te puedas imaginar y convertir el entrenamiento o la carrera en la peor experiencia de tu vida. A mi me ocurrió y espero que no se repita nunca más. Te comparto mi historia y algunos tips para evitar que tus kilómetros sean una pesadilla.

Corriendo el maratón de Buenos Aires el 2011 lo pasé muy mal. Estuve con el estómago delicado toda la semana previa y en vez de alimentarme bien el día antes, figuraba comiendo galletitas de agua con mermelada y nada más. Viajaba como invitada de una marca deportiva y tenía el honor de poder participar junto a corredores elite, que por supuesto tenían accesos preferenciales y un espacio reservado en la misma línea de largada.

Como mi participación era de cortesía, no podía desertar ni mucho menos hacer un pobre desempeño. Más que mal me habían iinvitado y sentía que sería casi mala educación no participar. Pero me sentía con el estómago débil y mi mente estaba consciente de que no había cargado suficientes carbohidratos para tal hazaña de 42 km. Así que acepté la invitación del resto de los corredores para ir a comer pastas, entre ellos se encontraba nada menos que Keno "Huaso" Galaz, ganador de las versiones 2004 y 2005 del Maratón de Santiago. Sonaba bien, además ellos, los experimentados debían tener todo bajo control, ¿no?.  

Pero era tarde, cerca de las 11 de la noche y la largada del día siguiente, sería a las 07:30. No acostumbro a comer a esa hora y mis pobres tripas ya averiadas por el malestar de la semana, no toleraron bien la comida. Cenamos tallarines bañados en aceite de oliva. Demasiado aceite de oliva.

Estaba nerviosa. En primer lugar, porque después de todo, había entrenado durante varios meses para llegar a correr mi primer maratón internacional. Pero además, me sentía insegura de mi salud estomacal. Los que han hecho carreras de larga distancia, saben que la digestión debe funcionar muy bien y debe estar también entrenada para que uno no tenga que pasar al baño durante el maratón. Bueno, eso me ponía más nerviosa. Y mis tripas me lo hicieron saber.

Pero como buena hija del rigor y además obligada por las circunstancias, me levanté 3 horas antes. 04:30. Creo que solo dormí 2 horas y mal dormidas. Desayuné con tiempo, tomé solo té y pan con mermelada y a los leones.

Comencé sufriendo desde el km 1, sólo con ganas irme a casa. Sentí presiones en mi abdomen que nunca había vivido antes. Dolores y retorcijones como en las películas de alienígenas que se reproducen en humanos. Comencé a ver espejismos de baños, los veía a unos 200 metros, pero cuando me acercaba, era un kiosko o un muro, o cualquier cosa, menos un baño. Me la sufrí toda, no daré más detalles para conservar un poquito mi integridad, pero aprendí unas cuantas lecciones que fui entendiendo poco a poco.

Aunque mi experiencia es un caso extremo, supongo que las molestias pueden ser más comunes de lo que se comenta. Y por otro lado siempre es ideal estar sano antes de salir a correr.

Quiero compartir a continuación algunas de las lecciones que he aprendido:

 

1) Nunca pruebes nada nuevo antes de una corrida:

 Es una regla de oro y en la alimentación también corre. Nada de tallarines con aceite de oliva si no está dentro de la minuta habitual. Nada de geles ni líquidos que no hayamos probado antes al correr.

 

 2) No tomes literalmente los consejos de tu mejor amigo:

 Las intenciones son buenas, pero los organismos son distintos. Puede que a tu amigo la leche le haga mal, pero si a ti no, ¿por qué dejar de tomarla? Siempre hay teorías a favor y en contra, pero la razón siempre la tendrás tú.

 

3) Anota lo que comes por 1 mes:

 Si llevas una cuenta durante un mes lo que comes cada día y a qué hora, y también escribes sobre tus entrenamientos, el tiempo que has hecho, las sensaciones y especialmente si has tenido problemas digestivos, vas a notar bastante pronto cuántos son los alimentos que te hacen mal. Pero también podrás notar si tu cuerpo no recibe bien cenas demasiado tarde por la noche, como me ocurrió a mi.

 

4) Investiga por tu cuenta con los alimentos

 No se trata de volverse fanático sino de personalizar la dieta. Aprende, lee, escucha... Aprende lo escencial y empieza a experimentar con tu cuerpo.

 

5) Respeta la regla de las 3 horas

 El tiempo que se necesita para que el cuerpo  digiera y obtenga nutrientes de lo que se come, es entre 2 y 3 horas. Siempre que vayas a correr intenta dejar un tiempo prudente para hacer la digestión y te vas a ahorrar unos cuantos calambres estomacales.

 

6) Sigue un horario para comidas

 Esta podría ser la clave para resolver no solo el bienestar digestivo sino también otros temas como el control del peso. Muchos problemas digestivos se arreglan cuando se sigue una rutina y comemos siempre a la misma hora.

 

7) Evita tanto el hambre como el exceso en la mesa

 Comer lo justo con moderación es una sana costumbre para evitar problemas digestivos. Pero también comer con regularidad para no sentir hambre. El ideal y el mayor consenso es de 5 comidas diarias.

 

8) Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano

La idea es cenar ligero (verdura cocida, ensalada, yogur o fruta) dos horas antes de ir a la cama para que haya tiempo suficiente para hacer la digestión. Dejar pasar un buen rato antes de dormir, una buena clave.

 

9) Beber con moderación

 Ya nos han dicho que es importante tomar al menos 2 o 3 litros de agua al día si hacemos deporte. Pero algunas personas beben tal cantidad de agua y líquidos que acaban provocándose un problema digestivo. Ojo con esto.

 

10) Olvídate de los estimulantes

 La cafeína del café puede ser la responsable de ciertos malestares, ya que aumenta la secreción de ácido en el estómago. Sustituye el café por té verde. Sobre todo en la noche.

 

Rocking & Running

Blog creado por una runner y melómana, con el afán de compartir el deporte y la música y generar un punto de encuentro entre runners amateur, soñadores que cada día quieren ser más profesionales y los que aman la música.

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