Como el running se ha vuelto uno de los deportes más populares de los últimos tiempos, ocurren dos fenómenos. Por un lado, hay cada vez más conocimiento acerca de esta actividad, per también pasa que el boca a boca va construyendo ideas que no son tan ciertas. Es por eso que dedicamos este espacio a revisar algunos de los mitos que existen en el mundo del trotador:

 

1.  ¿El músculo se convierte en grasa si dejas de practicar ejercicio?

 Falso. Lo que sí hace el ejercicio físico es ordenar a las células madre que se transformen en hueso en lugar de formar grasa, según sacó a relucir un reciente estudio de la Universidad McMaster. Y como en la médula del hueso se forman las células sanguíneas, ejercitarnos aumenta el número de glóbulos rojos que circulan por nuestras arterias llevando oxígeno y nutrientes a todos los tejidos. Por el contrario, llevando una vida sedentaria la médula ósea se llena de grasa y es más fácil padecer anemia. Pero no son lo músculos los que se convierten mágicamente en grasa.

 

2. ¿Hacer deporte aumenta el apetito?

Más bien al contrario: lo reduce. Estudios recientes revelan que correr aumenta la sensibilidad a la leptina, una hormona que liberan las células grasas avisando de que ha llegado el momento de dejar de comer. Además, el ejercicio físico aumenta la cantidad de amilina en sangre, que minimiza la sensación de hambre. Sin embargo, si el ejercicio es considerable, el cuerpo sin duda pedirá su recompensa pasadas un par de horas.

 

3. ¿Correr es perjudicial para las rodillas?

Desde chica escuché decir esto, pero yo nunca tuve problemas. Un estudio de 21 años de duración de la Universidad de Stanford demuestra que las rodillas de los corredores no tienen ni más ni menos probabilidad de sufrir artritis que las de los sedentarios. El estudio además demostró que los corredores tenían mucha más capacidad motriz y una tasa de mortalidad un 39% menor que los no corredores. Por otro lado, un estudio australiano de 2007 confirma que los que se ejercitan intensamente tienen un cartílago articular en la rodilla de más densidad y más saludable.

 

4. Cuanto más kilómetros, más en forma te pones

No siempre, en muchos casos aumentar el kilometraje simplemente aumenta el riesgo de lesión sin mejorar el rendimiento. Como mucho debes hacer un rodaje largo a la semana, suponiendo que estés preparando maratón o medio maratón, y siempre a un ritmo relativamente conservador.

 

5. El ácido láctico es malo

Debemos suponerlo por el sólo hecho de que duele. El ácido láctico se genera cuando la intensidad del esfuerzo es muy elevada pero también tiene un papel importante como combustible, ya que se puede reciclar y de él se puede obtener energía. De hecho, los entrenamientos próximos al umbral anaeróbico enseñan a tus músculos a aprovecharlo.

 

6. Estira antes de correr para calentar los músculos

Los clásicos estiramientos estáticos antes de una carrera no solo hacen poco por evitar lesiones, sino que pueden reducir tu rendimiento al disminuir la capacidad contráctil de tus músculos. Mejor que sea técnica dinámica, como skipping elevando rodillas y llevando talones a glúteos al trote, que también estiran y calientan tus músculos pero sin ‘adormecerlos’. Deja los estiramientos estáticos para el final del entrenamiento o competición.

 

7. Correr con tiempo frío es malo para los pulmones

Si hace mucho frío y tienes ya un problema pulmonar o infección de vías respiratorias correr no te beneficiará, pero en caso contrario no hay problema, el aire frío no te dañará los pulmones ni te hará agarrar un resfriado. Puede que notes que los pulmones te queman pero es porque están calentando el aire que entra, a la vez que pierden agua de forma natural por la respiración.

 

Rocking & Running

Blog creado por una runner y melómana, con el afán de compartir el deporte y la música y generar un punto de encuentro entre runners amateur, soñadores que cada día quieren ser más profesionales y los que aman la música.

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